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San José Gabriel Brochero "El Cura Brochero"-16 de Marzo

Imágenes de San José Gabriel Brochero

San José Gabriel Brochero
Cura Brochero 01.jpg
Sacerdote diocesano argentino.
Santo
NombreJosé Gabriel del Rosario Brochero
ApodoEl cura gaucho
Nacimiento16 de marzo de 1840
Villa Santa Rosa, Departamento Río Primero, Córdoba,Confederación Argentina
Fallecimiento26 de enero de 1914 (73 años)
Villa del Tránsito, provincia de Córdoba, Argentina
Venerado enla Iglesia católica, particularmente en Argentina e Italia.
Beatificación14 de septiembre de 2013, durante el pontificado de Francisco
Canonización16 de octubre de 2016, durante el pontificado de Francisco
FestividadDesde su beatificación se celebra el 16 de marzo, por decisión del papa Francisco1
Anteriormente, se celebraba el 26 de enero2
JOSÉ GABRIEL DEL ROSARIO, EL SANTO CORDOBÉS

José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote católico del clero diocesano, nació el 16 de Marzo de 1840 en las cercanías de Santa Rosa del Río Primero (Córdoba). Era el cuarto de diez hermanos, que vivían de las tareas rurales de su padre. Creció en el seno de una familia de profunda vida cristiana. Dos de sus hermanas fueron religiosas del Huerto. A los 16 años entró al Colegio Seminario Nuestra Señora de Loreto el 5 de marzo de 1856. En las aulas de la Universidad Nacional de Córdoba cursó sus estudios filosóficos y teológicos, ya que en sus orígenes dicha Universidad estuvo ligada a la Iglesia a través de la Compañía de Jesús (Jesuitas) y luego de los Franciscanos. Cursados sus estudios fue ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866 por el Obispo José Vicente Ramírez de Arellano. 
Lo nombraron Prefecto de Estudios del Seminario, obtuvo el título de Maestro en filosofía por la Universidad de Córdoba y trabajó en la Catedral de Córdoba. Desempeñó su ministerio sacerdotal durante una epidemia de cólera que devastó la ciudad.


Brochero va. Acrílico sobre tela. Martha Chiarlo (2013).

En 1869 fue destinado a Traslasierra. A fines de 1869 asumió el extenso Curato de San Alberto de 4.336 kilómetros cuadrados. Con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas. Incomunicados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura. El estado moral y la indigencia material de sus habitantes eran lamentables. Al año siguiente de llegar, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales. Recorrer los 200 kilómetros requería tres días a lomo de mula, en caravanas que muchas veces superaban las quinientas personas. Más de una vez fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, luego de nueve días de silencio, oración y penitencia sus fieles iban cambiando de vida, siguiendo el Evangelio y buscando el desarrollo y avance de la zona.



Cura Brochero. Pintura de Julio Inarcona.

En 1875, con la ayuda de sus fieles, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Tránsito (localidad que hoy lleva su nombre). Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas, pasando por la misma, durante el ministerio parroquial del Siervo de Dios, más 40.000 personas. Promocionó la vida espiritual de sus fieles mediante los retiros ignacianos para hombres y mujeres de su parroquia, de las provincias de Córdoba y Santiago del Estero. Para complemento de su obra espiritual con los ejercicios construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes. 





No fue un político, aunque tuvo contacto con la política de su tiempo como lo revelan sus cartas. Sin embargo, como sacerdote fue más visionario y emprendedor que muchos políticos. Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Hizo acequias, acueductos y proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encontraban. 



 
Va Don Brochero va. Acrílico sobre tela. Martha Chiarlo (2013). 

Predicó el Evangelio asumiendo el lenguaje de sus fieles para hacerlo comprensible a sus oyentes. Celebró los sacramentos, llevando siempre lo necesario para la Misa en su mula. Ningún enfermo quedaba sin los sacramentos, para lo cual ni la lluvia ni el frío lo detenían. Fue un promotor de la dignidad humana, los derechos humanos y la calidad de vida de su gente. Tuvo un gran celo apostólico y misionero. En cada paraje que visitaba iba a buscar o se hospedaba entre los más alejados de la fe o los de peor reputación. Cuando alguno de sus parroquianos intentaba criticar esta práctica, él solía decir que ésa era la costumbre de Jesús, siempre buscando a la oveja perdida. 


Martha Chiarlo. Artista argentina (2013).
Ya enfermo de lepra, renunció al Curato, viviendo unos años con sus hermanas, en su pueblo natal. Sus fieles no podían olvidarlo. Respondiendo a la solicitud de sus antiguos parroquianos, regresó a su casa de Villa del Tránsito, aunque ya no fue lo mismo. Sus parroquianos, por temor a la lepra, poco se acercaban. Murió solo, viejo, pobre, ciego, sordo y leproso el 26 de enero de 1914.  Por consecuencia de la lepra su rostro había perdido sensibilidad. Una mosca se posó en su nariz y desovó allí provocándole una fuerte infección que terminó con su vida. Su muerte fue difícil, solitaria y dolorosa.


Eduardo Casas en el "Octavo Cielo" junto a la pintura del Cura Brochero de Martha Chiarlo. 
Pocos días después de su muerte, el diario católico de Córdoba escribe: "Es sabido que el Cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba porque visitaba largo y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí". 




En José Gabriel brillan muchas virtudes heroicas en su gran humanidad: coherencia, integridad, pobreza, valor de la palabra dada, cercanía y sencillez en el trato, solidaridad, fervor apostólico, contemplación, humildad y despojo. Vivió una fe encarnada. Fue un líder y un indiscutible referente  entre los suyos.



Fue declarado venerable por el santo papa Juan Pablo II en el año 2004. En mayo del año 2012 una junta médica declaró milagrosa la recuperación de un niño que estaba al borde de la muerte y cuya sanación se atribuyó a la intercesión del cura Brochero.

Nicolás Violino, oriundo de Traslasierras, sufrió  -junto a sus padres- un  accidente automovilístico en el año 2000 cuando sólo tenía  once meses. El choque le provocó severas heridas, traumatismo de cráneo, con gran pérdida de la masa encefálica, intenso desangrado y tres paros cardiorespiratorios, el último de quince minutos. El papá del bebé, al ver el estado de su pequeño, lo encomendó al cura Brochero. Invocó la protección de Brochero dos veces: en el lugar del accidente y en el hospital. Cuando los médicos pensaban que el niño ya no podía sobrevivir por las lesiones que tenía, sin esperanzas, se pensaba que, si quedaba con vida, sería en estado vegetativo. Al fin pudo recuperarse, de manera inesperada, tras una intensa rehabilitación.  Durante tres años le realizaron estudios médicos para validar el milagro. 


Nicolás en la actualidad con trece años.

En septiembre del año 2012, luego de las pericias científicas, se confirmó también el milagro por parte de teólogos y una junta de obispos y cardenales con la correspondiente bula del papa Benedicto XVI. El 14 de septiembre del año 2013 fue beatificado en la misa celebrada en el Cerro de la Cruz donde se levanta el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, predio ubicado a 700 metros al oeste de la plaza principal de Villa Cura Brochero. La santa misa estuvo presidida por el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos y Delegado de su Santidad, el Papa Francisco. La memoria litúrgica del beato se celebra el 16 de marzo de cada año. El 26 de enero de 2014 se recordó los cien años de su muerte. La canonización del Cura Brochero será el 16 de Octubre de 2016 en la Plaza de San Pedro en la ciudad del Vaticano en la misa celebrada por el papa Francisco. 

Procesión en Villa Cura Brochero celebrando el 16 de Marzo día del nacimiento de José Gabriel. 
La beatificación es una declaración del magisterio de la Iglesia de que una persona vivió una vida de santidad y  ejercicio heroico de las virtudes. Antes de la beatificación hay varias etapas previas. Para introducir una causa de beatificación deben haber pasado cinco años de la muerte de la persona.  Desde la diócesis interesada se elabora un estudio detallado sobre su vida, escritos y virtudes. La Santa Sede, por medio de la Congregación para las Causas de los Santos, examina el informe y dicta el Decreto diciendo que nada impide iniciar la Causa. Tras esto, el obispo diocesano dicta el Decreto de Introducción de la Causa del ahora Siervo de Dios.

Imagen de la procesión en Villa Cura Brochero.
La siguiente etapa, consiste en demostrar que el Siervo de Dios ha vivido las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y cardinales (prudencia, justicia, templanza y fortaleza) en grado heroico. Una vez aprobado el decreto de virtudes heroicas, el fiel recibe el título de Venerable. 

El tercero paso es la beatificación. Para esto se debe probar que se ha producido un milagro a través de la intercesión del fiel que se pretende beatificar. La beatificación permite el culto público en la Iglesia diocesana. La última fase es la canonización. De  beato se pasa a santo. En esta etapa hace falta otro milagro debidamente probado. Mediante la canonización se autoriza el culto público en toda la Iglesia universal, se le asigna un día de fiesta y se le pueden dedicar iglesias y santuarios.

Pintura de Martha Chiarlo (2013). 
José Gabriel del Rosario aumenta la lista de cordobeses santos.  Anteriormente, fueron declarados venerables Fray León Torres, fundador de la congregación de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús,  Catalina de Rodríguez, fundadora de la congregación de las Esclavas de Jesús y Madre Tránsito Cabanillas declarada beata en julio de 2002.


Pintura de Martha Chiarlo (Detalle- 2013).

El segundo milagro del Cura Brochero que lo lleva a la canonización -celebrada por el Papa Francisco el 16 de Octubre de 2016 en la Plaza San Pedro del Vaticano- fue la sorprendente recuperación de una niña de San Juan, llamada Camila Brusotti, que había quedado al borde de la muerte por violencia familiar. La brutal golpiza que recibió la nena le valió estar en grave estado y al borde de la muerte por dos meses. Después, su recuperación fue milagrosa, pese a lo complicado de su salud, luego de que los parientes le rezaran al Cura  Brochero. En la actualidad la niña lleva una vida con total normalidad, sin secuelas físicas de la brutal golpiza.


El Cura Brochero con su mula "Malacara"


Oración en acción de gracias por José Gabriel del Rosario Brochero


Señor Jesús
te damos gracias por el sacerdote José Gabriel Brochero.

En él descubrimos un modelo de sabiduría cristiana,
un ejemplo de sencillez evangélica,
un pastor comprometido y un maestro de evangelización,
promoción humana, solidaridad y ciudadanía.

En él brilla lo más hermoso de los valores de nuestra cultura de Córdoba.

Haz que cada uno de nosotros pueda inspirarse en tu Evangelio
para que podamos, como este sacerdote,
encontrar lo más valioso de nosotros mismos
y ponerlo al servicio de las necesidades de los demás.

Amén.

Eduardo Casas.

Misa de Beatificación. Descubrimiento de la imagen oficial  para la veneración del Cura Brochero.

Pintura de Martha Chiarlo (Detalle- 2013). 

EL CURA BROCHERO, PASTOR DE LA MISERICORDIA



El obispo de Cruz del Eje, Argentina, monseñor Santiago Olivera, aseguró que la esperada canonización del Cura Brochero “nos conmueve, llena de alegría y de gratitud a Dios” y destacó que “este sacerdote ejemplar con una vida pobre y entregada, misionero, apóstol, héroe y santo, hombre de Dios que supo adelantarse a tantos años y hoy es sin duda modelo del sacerdote salidor, que va a las periferias, del que va en búsqueda del más alejado, del más necesitado, del más pobre, del más pecador […] El sacerdote que supo, sin dudarlo, encarnar la misericordia de Dios, porque la experimentó él mismo, y supo ser por lo tanto, testigo de esa misericordia”.

Monseñor Olivera subrayó que “Para toda la diócesis es un motivo de orgullo, de absoluta gratitud, pero también de un compromiso, porque queremos seguir su luz y descubrir que Brochero es nuestro faro para transitar los caminos de la santidad […] En reiteradas ocasiones recuerdo que ésta es la vocación a la cual somos llamados, y que Brochero nos hace saber con su vida que es posible y que estamos en camino hacia la santidad en nuestra propia vocación y realidad”.

Por su parte, el obispo de San Luis (Argentina), Mons. Pedro Daniel Martínez Perea, consideró que: “El Cura Brochero es un modelo como cristiano, como sacerdote y como argentino. Como cristiano, asumiendo y fructificando su vida concreta y cotidiana en el tiempo y lugar en el que Dios, desde toda la Eternidad, lo llamó a nacer. Fue un ejemplo de sacerdote que unía el cielo y la tierra: en la Santa Misa, en los ejercicios espirituales con más de 120 ejercitantes cada vez. Llegando en mula de todos lados, dormían como podían para que él les predicara y los confesara, porque él los educaba en el camino de Dios. Como patriota, en el Bicentenario de la Independencia de nuestra Nación Argentina, la vida del Cura Brochero nos muestra cómo a través de la Iglesia Católica se ha contribuido a formar la Argentina. Si hacemos una lista de sacerdotes, religiosos y laicos que han construido la Argentina, él está en la lista dejando su impronta”.

Además, el titular de la Iglesia Católica de San Luis, manifestó que “en este año particular de la Misericordia, vemos al Cura Brochero que se entregó en esas obras de misericordia espirituales y corporales para que estuviera mejor la gente que vivía en su pueblo. Movió todo y colaboró en la construcción del ferrocarril y los caminos, visitó enfermos, a los necesitados les dio de comer, mostró la Misericordia en los ejercicios espirituales […] En los últimos años de su vida, ciego, los pasaba rezando el Rosario, siempre firme porque la Misericordia de Dios lo venció. Por eso, que la misericordia y el ejemplo del Cura Brochero sirva para reflotar, hacernos acordar de todas nuestras raíces. Que él nos bendiga a todos nosotros, que bendiga a la Argentina, y que bendiga a los sacerdotes para que perseveremos y seamos realmente testimonio de las cosas de Dios”, puntualizó.

El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Monseñor José María Arancedo, expresó: “El Cura Brochero nos ha dejado como sacerdote el testimonio de un camino plenamente humano, profundamente religioso y misionero, en el marco de una historia, un estilo y una cultura propia. Recordar y valorar su figura nos hace bien a los sacerdotes, pero también a los fieles y comunidades cristianas, donde el Señor sigue llamando ‘obreros para su mies’. Que su figura despierte en nuestros jóvenes la alegría de ser sacerdote”.

El arzobispo de Córdoba, Argentina, monseñor Carlos Ñáñez, señaló que se puede establecer una relación entre Brochero y la cruz: “Tres meses antes de morir le escribe a un compañero suyo del seminario, que era ahora obispo de Santiago del Estero. Le dice: «¿Te acordás lo que yo te había dicho sobre cómo quería morir? Como aquel caballo brioso que se murió galopando. Yo me voy a felicitar si Dios me saca de este mundo predicando el evangelio o sentado confesando», le decía entonces al otro […] El cura tenía este plan: vivir hasta el final dedicado a la obra, a la obra evangelizadora, a su obra sacerdotal, sus últimos días transcurrieron en la extrema pobreza y enfermedad […] Y en lo que parecía una calamidad, Brochero ve una oportunidad. En ese momento, el Cura Brochero escribió: “Dios me da la oportunidad de prepararme para mi fin, y me da la oportunidad de rezar por todos los hombres, los pasados, los presentes, y los que han de venir”.
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EL CURA BROCHERO NO ES ALGO DEL PASADO 
PORQUE NOS ANIMA Y ESTIMULA CADA DÍA


Cura Brochero no es algo del pasado porque nos anima y estimula cada día, afirma Obispo
Por Álvaro de Juana

(ACI).- Uno de los mayores conocedores del Cura Brochero –cuya ceremonia de canonización tendrá lugar el domingo 16 de octubre– es Mons. Santiago Olivera, Obispo de la diócesis argentina de Cruz del Eje, de la provincia de Córdoba, donde se encuentran los restos mortales del futuro santo. Además, es co-autor de la causa de canonización.

El Prelado explicó a ACI Prensa que “el testimonio de Brochero suscita que los jóvenes quieran ser como él”. “Lo vemos no como algo del pasado, sino como una presencia permanente que nos anima, estimula, y que nos recuerda siempre que es posible unir la vida ministerial y la santidad”.

“El Cura Brochero es un sacerdote modelo, un pastor con olor a oveja como diría el Papa Francisco, un hombre que entendió el Concilio Vaticano II 50 años antes de que tuviera lugar”. Era “un hombre de diálogo, de periferia, un hombre que iba al encuentro de los demás, que dialogaba con todos, que entendía que la evangelización estaba unida al progreso y a la dignidad de los hombres”, afirma Mons. Olivera.

Uno de sus logros fue que “trabajó para que hubiese ferrocarril, escuelas, acueductos, y también promovió el turismo, pero siempre siendo cura”. “No era jesuita, pero trabajó mucho por llevar a la gente a los ejercicios espirituales de San Ignacio, por el que tenía una gran devoción”.

Además entendió que “su pueblo era pobre y que llevando a Jesucristo a la gente de su tiempo iba a transformar su ambiente, lo que es una verdad evangélica muy honda”.

El Prelado destaca cómo José Gabriel “iba casa por casa, rancho por rancho buscando a la gente, digamos que no se quedaba en la oficina”. “Tuvo por compañera de viaje a su mula con la que le era más fácil entrar en la sierra, fue su compañero de camino, que le permitió llegar a los lugares más difíciles”.

El Obispo explica además que de alguna manera fue un poco “incomprendido” pero “muy querido”. “A todos los llamaba ‘amigo’, y aunque tuviese alguna dificultad con alguno, él siempre los trataba con amor”, señala.

Para Mons. Olivera, “cada vez que el Papa habla de ir a las periferias está pensando en Brochero”. “Él era el buen pastor que iba tras la oveja perdida y cuidaba de cada una de ellas”, añade.
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